lunes, 16 de abril de 2012

La etapa de turisteo en playa.


Bondi barato, taxi caro, la mentira de los precios de los hostels en internet y caímos a uno que para rematar las coincidencias o señales que veo a cada rato tenía en la pared que enfrentaba a la entrada tres banderas, la de México la de Argentina y la de Canadá. El Frenchu fue a su couch surfer y las sanjuaninas y yo nos quedamos en ese hostel, hicimos playa nos bañamos y nos pusimos a buscar alojamiento, en principio para los 3 pero nos dimos cuenta que era bastante difícil encontrar algo barato con dos habitaciones, al segundo día una amiga de las chicas de Cabo San Lucas les pasa el numero de otra amiga que vivía en Playa, y ella nos muestra el departamento que tenía vacío, en donde ahora vivo y en donde dormimos todos las primeras noches hasta que ellas consiguieron otro y donde durmió el Frenchu las últimas noches antes de irse.

El Turisteo se mechó con la primer semana de búsqueda laboral, me compré la máquina para cortar el pelo con la que transformé mi lograda pinta hippie huraño en un dócil empleado para lo que sea necesario, imprimí mi CV de arquitecto y entre patear e internet empecé la búsqueda mechada con las cosas que le quedaban a ver al Frenchu, akumal, el cenote casa cenote, más playa, alguna que otra laguna y luego el Frenchu siguió viaje hacia isla mujeres mientras yo redoblaba esfuerzos en encontrar un trabajo.

Fueron días de patas de rana esnorkel y luneta, días de felicidad, días locos de conocer gente en todos lados, de divertirnos, de tocar la guitarra, de hacer planes de vida bajo un cocotero, bajando un coco, abriéndolo, poniéndonos protector sobre la piel ya quemada, inventando sombras, conociendo con nombre y apellido todo los tipos de peces de colores de todos los corales de la Riviera Maya, días de ensaladas, de guacamoles, de sanguches de cualquier cosa que duraban días entre la mochila y la heladera, planes y planes, historia e historias, y cuando todo terminó y el Frenchu siguió viaje no sentí lo que en isla aquella vez porque sabía que en algún lugar lo volvería a ver y porque me quedaban locales.

La Angustia Extrema


Hasta estos momentos de mi vida había pasado por situaciones angustiantes, en general referidas a terceras personas, en todas aquellas situaciones, a diferencia de estos momentos, siempre contaba yo con cuestiones fijas, nunca del todo, pero bastante sólidas, la ciudad en donde uno vive, la carrera que uno estudia, la gente con la que convive, algunos amigos fuertes que ayudan a bancarla cerveza de por medio, mi cuarto, mi cama, mis lugares. Estos momentos de mi vida, de forma premeditada, como bien dijera mi viejo antes el bajón de San Cristobal, en parte es a lo que fuiste de viaje, a enfrentarte con eso, estos momentos no tienen ninguna de esas cuestiones, no había razón para quedarse en una u otra ciudad, no había fecha para volver, ni fecha para quedarse, no había carrera ni trabajo al que volver, no estaba mi gente, ni siquiera mi país al que tantas veces menosprecie como identidad cultural creyéndome de lo más cosmopolita, identificándome mas quizás con una película yanqui que con la letra de una zamba tucumana.

Sin embargo el dinero que tenía para viajar empezaba a acabarse, a pesar de los continuados préstamos, a pesar de los ratoneos, y con ello mis posibilidades de seguir estando por acá sin tener que trabajar. La elección de Playa respondía por un lado a mi necesidad de Caribe, y por otro a la cantidad de argentinos que sabía residían por allí, pensando en trabajar en algo relacionado con el turismo y previendo la llegada del spring break y de la semana santa me pareció que era relativamente fácil encontrar algo para tirar unos meses. No fue asi, muchos se excusaban en mi falta de papeles para trabajar, otros en mi falta de experiencia, pero empecé a acumular no que fueron degradando mi estado de ánimo, mi confianza, y que en un círculo vicioso me hacía aun menos elegible para un trabajo, esto sumado a mi aprendizaje de cuestiones básicas como que no importa cuántas obras hayas tenido a cargo en tu vida a la hora de querer trabajar de mesero, pasé de un CV a 4. Uno de mesero, uno de recepcionista, uno de cuestiones náuticas y otro de arquitecto. Dependiendo de a que aplicaba ponía carrera trunca, carrera terminada, mucha experiencia poca. La chomba blanca fue mi uniforme de búsqueda, la máquina de cortar el pelo mantenía mi pulcritud.

Varios factores se sumaron para transformar la desazón en angustia, Frenchu ya no estaba, mis compañeros de departamento no estaban la mayor parte del día, yo tenía muchísimo tiempo para comerme la cabeza, y el trabajo no salía, nada de nada. La angustia empezó a minar mis horas de sueño, sin importar la hora que fuera, cada vez que me despertaba en la noche para lo que en buenos aires hubiese sido darse vuelta o como mucho ir a mear al baño, era cuestión de segundos hasta que caía en la cuenta de a dónde estaba y del drama que estaba viviendo, en ese momento una pata de elefante se apoyaba en mi panza, se hundía, y quedaba así por el resto del día hasta que lograba distraerme con alguien. Las distracciones en cuestión de media hora o un poco más aflojaban el sentimiento de angustia, por lo que empecé a realizar un ejercicio que mechaba las búsquedas laborales con los momentos de distención con gente, los compañeros de derpa, y los nuevos amigos, todo esto en un plan de no estar con tanta cara de velorio y aumentar las chances de que alguien me diga que sí.

En todo esos días fueron muchas las horas de chat con maxi, con mis hermanos, con otros amigos y con mis viejos, intentaba distraerme haciendo que me cuenten cosas de su vida, probando llenar el vacío de mi cotidianeidad con las suyas. Todo el tiempo la pregunta era la misma, pero por qué estás angustiado? Que problema hay? Si todo está bien? Estas en el Caribe, tenes una playa con peces de colores a 6 cuadras, estás haciendo amigos, etc etc. Y por más que la angustia quedaba totalmente ridiculizada en esos momentos media hora después de cortar volvia a sentir la angustia como un gato que vuelve solo a echarse debajo de la estufa cuando lo creías perdido.

Y empezaron las dudas, para qué carajo estoy viajando, cual es el objetivo, que sentido tiene insistir en quedarse por aca cuando ya no hay forma de no angustiarse, y las respuestas que uno se inventa, todo se va a resolver cuando consiga trabajo, volver ahora sería una derrota, si logro quedarme acá, si logro trabajar en otro país, si llego a sacar la visa y viajar a canada, si puedo con eso es que puedo con el mundo, el resto van a ser escalones quizas más altos, pero ya se que puedo subir escalones. Mastique angustia, hice a mi agencia de turismo buscar pasajes de vuelta para abril, y los patee para julio, me tire de cabeza, le meti huevos y crecí, siento que de todos esos días y de mi insistencia en seguir crecí, como muy pocas veces en mi vida.

En parte gracias a los Locales que ayudaron.